Preguntas frecuentes sobre la Terapia Floral

¿Qué son las Flores del Dr. Edward Bach?*

Las Flores de Bach son el sustrato de un sistema terapéutico completo que emplea 38 esencias provenientes de 36 flores, un brote (Chestnut Bud), y agua solarizada (Rock Water). El sistema fue creado por el médico inglés Edward Bach (1886-1936) entre 1928 y 1935.

¿Forma la terapia floral parte de la naturopatía o de la homeopatía?

En absoluto. La terapia floral de Bach, constituye una entidad bien diferenciada de las anteriores, con un cuerpo doctrinal y una filosofía específica.  Existe una bibliografía abundante y bien diferenciada.
La terapia floral de Bach puede encuadrarse dentro de las terapias naturales y, de entre ellas, las denominadas energéticas o vibracionales. Esto es, las que no actúan a través de un principio activo molecular.

¿Es un sistema seguro y fiable?

Existe una experiencia de más de 80 años en su uso. El número de libros y publicaciones disponibles en la actualidad es muy abundante. Son tantos los miles de casos tratados con éxito que la cantidad de usuarios y terapeutas aumenta día a día.

¿Quién puede tomar las Flores de Bach?

Como no son perjudiciales, las puede tomar cualquier persona, incluidas: Bebés, niños, adolescentes; Mujeres en periodo de lactancia o embarazadas; Personas mayores/ancianos; Personas convalecientes; Animales y Plantas.

¿Son las Flores de Bach un placebo?

Un placebo es una sustancia inerte (sin efecto alguno) que se entrega en un contexto determinado, bajo la premisa que va a proporcionar un efecto beneficioso. En pocas palabras, el placebo es el efecto de la mente, singularmente poderoso. En todas las terapias, sean naturales o alopáticas, es esperable un cierto efecto placebo, más allá del de la sustancia que se ingiera

El placebo es el punto de referencia comparativo que los trabajos científicos utilizan para comprobar el efecto de una determinada sustancia que se quiera investigar. En las Flores de Bach, aunque todavía falta mucha investigación, existen algunos trabajos científicos donde se observaron efectos superiores a los del placebo. Puede consultarse por ejemplo Exploring the effectiveness of external use of Bach Flower Remedies on carpal tunnel syndrome: a pilot study. Journal of Evidence-Based Complementary and Alternative Medicine, 22 (1), 18-24. Link: 10.1177/215658721561070 y también en http://www.gcbach.com

Seguramente en los próximos años se contará con más trabajo científico sobre las esencias florales. Uno de los argumentos más utilizados para defender el efecto de las Flores de Bach ha sido su rápido efecto en animales, plantas y bebés, donde el efecto placebo es más difícil de admitir, sobre todo si la reacción a las esencias es rápida.

¿Existen contraindicaciones, precauciones, efectos adversos o incompatibilidades?

No existen contraindicaciones de ningún tipo. De hecho es una terapia especialmente recomendable para embarazadas, ancianos y bebés.

No se han descrito efectos adversos, colaterales o secundarios, tal como se entienden en farmacología. En ocasiones se producen movilizaciones dentro del proceso terapéutico que pueden suponer una cierta incomodidad, generalmente resistencias inconscientes, que no deben confundirse con efectos adversos, secundarios o colaterales.

O simplemente puede que ayuden a contactar con las propias emociones reprimidas. En cualquier caso, las supuestas incomodidades que surjan son llevaderas con la prescripción de esencias del sistema y con la pericia y empatía del terapeuta.

No existen esencias peligrosas, incompatibles entre sí, contraindicadas, etc. Estas visiones, vienen exactamente de aplicar el paradigma farmacológico a las flores, cosa a todas luces equivocada. A menudo existen terapeutas poco formados que proyectan sus propios temores al proceso del cliente (proyección) y por ello temen, de forma autocentrada,  “provocar movidas” en él. Esto no es así, si pensamos en que las esencias son catalizadores y gestoras inteligentes de las emociones y sentimientos. No existe una flor que “provoque odio, miedo, etc.” Las Flores de Bach, son absolutamente compatibles con cualquier otra terapia, tanto alopática como homeopática, hecho que las hace especialmente recomendables.Pero debe recordarse que no sustituyen ninguna otra terapia ni el terapeuta floral es un sanitario ni un técnico, sino un acompañante en un proceso que el cliente puede interrumpir en cualquier momento.

¿Para qué sirven la Flores de Bach?

Existen varios niveles de utilización de las esencias florales. En líneas generales la idea es mejorar el bienestar de las personas en cualquier circunstancia y situación. En un sentido espiritual, sirven para armonizar la conexión entre el concepto de Alma (o Yo Superior) y Personalidad, mayoritariamente a nivel intuitivo. Esto último se puede entender en términos de inteligencia emocional (ver Daniel Goleman), ya que las flores son en realidad catalizadores de las competencias de la mencionada inteligencia. También se utilizan para situaciones puntuales: exámenes, viajes, emergencias, sufrimiento emocional o físico, etc.
Podríamos hablar de un nivel profesional, que requiere una determinada capacitación destinada a incidir sobre patrones profundos de la personalidad. Este sería el caso del tratamiento de una persona tímida desde siempre, con mucha ansiedad y una conducta evitadora, lo que en terapia floral se denomina tipología Mimulus y en psicología contemporánea “personalidad evitadora”. Es obvio que en el ejemplo citado estamos ante un seguimiento de larga duración en el que se requiere una capacitación especial. Poder realizar un buen encuadre terapéutico y otras destrezas que no da el autodidactismo. También, como se anticipaba, son posibles otros usos tipo “botiquín doméstico”, destinados al alivio de problemas que surgen en el seno del hogar. Otro dato interesante es que existen usos locales cotidianos muy eficaces: quemaduras, golpes, picaduras, etc.
En realidad, las Flores de Bach trabajan los cuatro planos básicos del ser: espiritual, mental, emocional y físico simultáneamente, por lo que se puede considerar no sólo como una terapia holística (holos en griego significa todo), sino un instrumento de crecimiento personal (autoconsciencia y autoconocimiento) excelente.
Otras aplicaciones muy apreciadas se dan en animales y plantas, donde los efectos son muy rápidos e incluso sorprendentes.
Resulta imposible enumerar todas las indicaciones de las flores, pero se puede afirmar que siempre tienen algo que aportar en todas las enfermedades y problemas cotidianos.Debe quedar muy claro que el uso de las Flores de Bach no sustituye ninguna terapia que el cliente esté realizando y para nada reemplaza ni pretende reemplazar el trabajo de ningún profesional de la salud. Esto debe quedar plasmado por escrito en el formulario de “consentimiento informado”, que todo terapeuta floral profesional debe dar a firmar a su cliente.

¿Por qué creó Bach su sistema floral? ¿Cuál fué su filosofía?

El Dr. Bach tenía una visión espiritualizada de la vida. Bach entiende la vida como una escuela y afirma que venimos a este mundo a aprender una o dos lecciones en particular. Para ello, el alma encarna en una determinada personalidad que en sí contiene los errores a superar y los potenciales a desarrollar. En este proceso hacia la perfección final, existen obstáculos que desvían nuestra personalidad (entendida ésta como la dualidad cuerpo/mente), de la dirección marcada por nuestra alma o Yo Superior, que sobre todo se comunica con la personalidad a través de la intuición. Estos obstáculos, que obstruyen la comunicación Yo Superior/Personalidad, vienen dados mayoritariamente por la influencia de otros,las pseudonecesidades, y sobre todo por los defectos de nuestra personalidad, mecanismos de defensa, etc., los cuales sería muy extenso enumerar.

Cuando la personalidad se aparta de los dictados del Yo Superior (alma), surge el conflicto, la disarmonía que dará pie a la enfermedad. La enfermedad para Bach no es física en su inicio, sino la cristalización de un proceso que se inició a un nivel más sutil en forma de conflicto alma/personalidad. La finalidad de la enfermedad es ayudarnos a corregir el error que está obstruyendo la correcta comunicación entre el Yo Superior y nuestra personalidad, en definitiva a ser más conscientes de nosotros mismos.

Bach también reconoce que en ocasiones la enfermedad puede ser la consecuencia de agresiones externas, accidentes o grandes excesos, pero que mayoritariamente el proceso es el anterior.

En realidad, esta toma de conciencia y rectificación que debería darse espontáneamente, generalmente no se produce ya que estamos bastante bloqueados por una serie de motivos: sociales, culturales, emocionales, conductuales, etc.

Bach sintió que debía crear una herramienta que nos facilitase la reconexión con nuestra alma, y para ello creó el sistema floral que lleva su nombre.

Todo el sistema floral está destinado a tratar los defectos de personalidad o circunstancias coyunturales que nos “desconectan” del contacto fluido con el Yo Superior, y por lo tanto generan el conflicto que puede originar la enfermedad, empeorarla o perpetuarla.

Se entiende así que las flores son algo más que una terapia: un instrumento de evolución espiritual y crecimiento personal.

¿Cómo supo Bach para qué servía cada flor?

Aunque este tema es utilizado por los detractores de las terapias naturales para descalificar prejuiciosamente las Flores de Bach, está confirmado que el Dr. Bach era un sensitivo en el sentido más amplio del término. Después de una brillante época científica como bacteriólogo, renunció a los métodos de laboratorio (1930), convirtiéndose él mismo en su propio laboratorio. En el descubrimiento y catalogación de las primeras doce esencias ocurrieron sincronismos muy significativos que le hacían fijar su atención en determinadas plantas (Weeks, 1993).

En las últimas 19, las de tercera generación, él mismo sentía el aspecto negativo que la flor corregía, hecho que lo catapultó a encontrar una planta o árbol cuyas flores tratasen el estado en cuestión. Por ejemplo, llega a Cherry Plum (prunus cerasifera) después de unos violentos dolores producidos por una sinusitis que lo llevan a sentir que iba a perder el control de su mente. Nora Weeks, su secretaria personal y socia, explica este hecho de forma accesible y clara en su obra: Los Descubrimientos del Dr. Edward Bach; Lidiun, Buenos Aires, 1993 y reeditado en 2007 por Indigo. Se trata de un libro de referencia para quienes quieran conocer aspectos biográficos del creador del sistema.

¿Qué es lo que tomamos de la flor?

El método del Dr. Bach incluye dos procedimientos para la preparación de las esencias. En ambos se deben cortar las flores, ya que de lo contrario no puede considerarse que estén preparadas por el Método Bach: 1) Por exposición al sol en bol agua (solarización de 20 esencias) y 2) Por cocción (18 esencias). De esta forma se vehiculiza parte de la energía, o el código de información de la planta (representada mayoritariamente en la flor) en el agua. Como en el proceso de preparación hay varias diluciones, nosotros no ingerimos ningún principio molecular activo de la flor sino parte de su campo de información, en cierta forma el alma vegetal de la flor. El que unas flores se preparen por solarización y otras por cocción no parece relacionarse, como antaño se creía, por la época de floración ni la consistencia de las especies escogidas, sino por motivos energéticos y cronológicos. Estamos así ante un sistema dual. Los Doce Curadores y Los Siete Ayudantes se preparan por solarización y las 19 flores de última generación por cocción.

¿Cómo se prepara y se conserva la prescripción?

Como es sabido, en la preparación de la tintura madre, los fabricantes diluyen el líquido obtenido (solarización o cocción) en otra parte idéntica de coñac. El botellín de stock que compramos para uso del terapeuta, contiene coñac (100 % o algo menos según el fabricante) y una pequeña cantidad de tintura madre: generalmente una gota por 10 ml de coñac.

El sentido de esto es la conservación de la energía vibracional de la flor. Más adelante, el terapeuta toma de este stock 2 ó 3 gotas por 30 ml de agua de cada una de las esencias prescritas. De manera que las esencias están acostumbradas a vivir sumergidas en coñac, que además proviene de la uva (VINE) y se añeja en cubas de roble (OAK), por lo que constituye un medio armónico para ellas, como en su día lo decidió el Dr. Bach.
A la hora de conservar la prescripción del paciente, hay que añadir un entre un 20 y 30% aproximadamente de coñac, dependiendo del clima.

La cantidad de alcohol que se ingiere es pues infinitesimal y no representa ninguna contraindicación para enfermos hepáticos o pacientes que tomen psicofármacos.

No obstante, otras formas muy utilizadas de conservar el preparado consisten en el uso de glicerina vegetal, vinagre biológico de sidra (manzana) y agua de mar de la utilizada para cocinar.

¿Cuánto dura un tratamiento?

Es una pregunta difícil de contestar. Una cosa es el tratamiento de problemas coyunturales, como por ejemplo un examen, la mala adaptación a un cambio, una ruptura afectiva, etc. En estos casos, los tratamientos son cortos: desde semanas a pocos meses. Existen otras situaciones, en las que el tratamiento debe ayudar a mejorar patrones profundos de la personalidad.
En estas situaciones, la terapia puede prolongarse durante meses, aunque los resultados puedan verse ya en los primeros meses. Resulta una buena idea pactar un tiempo de tratamiento antes de hacer una primera evaluación. Este lapso, para temas de fondo, podría ser de unos 3 meses, aunque el espaciamiento de las visitas sea, por lo general, cada 3-4 semanas.

En cualquier caso es importante establecer unos objetivos terapéuticos hacia los que mirar, para evitar que la terapia vaya “a la deriva”. La consecución de los objetivos marcará el final del tratamiento, pero es obvio que el cliente puede abandonar la terapia cuando lo crea conveniente.

(*) Por Dr. Ricardo Orozco. Formador en Terapia Floral desde 1993.


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